slackSlack es una herramienta aparentemente simple: un sistema de chat pensado para equipos que permite múltiples canales, compartir documentos y conectarse con otras aplicaciones. Pero a la vez es la startup más excitante para los insiders de Silicon Valley según esta encuesta de The Atlantic, e incluso se especula con que podría acabar matando a Facebook (aunque también es cierto que The Atlantic, una revista que no se ocupa especialmente por la tecnología, parece haber encontrado en Slack su tema techie favorito).

Hace unos días Nature explicaba como usan Slack los científicos prestando especial atención a un equipo de genetistas que han dejado prácticamente de usar el correo electrónico para intercambiar unos 500 mensajes en Slack por día … con un aumento drástico en la eficiencia de la comunicación.

E-mail … is “genuinely awful” and “actually disastrous for group communication”… Slack, by contrast, is focused: because every post comes from a team member, the signal-to-noise ratio is high.

Mi propia experiencia va en esa dirección. He podido emplear Slack con diversos equipos y la experiencia ha sido positiva en la mayor parte de casos de modo que ha acabado por convertirse en el canal principal (en ocasiones casi único) de comunicación y gestión de proyectos.

La creciente popularidad de Slack nos señala que la tecnología si importa y que una tecnología «bien diseñada» tiene la capacidad de cambiar rutinas individuales y culturas colectivas. Por el contrario, los procesos de trabajo que no tienen en cuenta la tecnología corren el riesgo de ser abandonados por las dificultades que acaban por encontrarse las personas para su puesta en marcha (siempre que haya una mediación tecnológica, lo cual hoy en día es la norma).

Muchos equipos y organizaciones ya establecidos hablan obsesivamente de descentralización, liderazgo colectivo (en red, de equipo)… incluso algunos intentan realmente evolucionar hacia modelos de este tipo. Y otros equipos incipientes asumen que, por nacer en un nuevo mundo, las nuevas culturas de trabajo surgirán de forma orgánica, sin necesidad de prestarles atención ni de pensar la tecnología para lograrlo. Así, estos «nuevos equipos» siguen usando el correo electrónico o huyen de esa maldición creando uno y mil grupos de WhatsApp. Y ambos extremos se convierten en causa, muchas veces suficiente, para el fracaso de sus intentos de liderazgo y comunicación distribuidos. El correo reproduce los vicios e ineficiencias de las organizaciones jerárquicas y burocratizadas. WhatsApp se convierte en un caos en el que es imposible sobrevivir más allá de la conversación instantánea, efímera y casi siempre trivial.

Slack toma un camino diferente: permite estructurar la comunicación de un equipo, lo hace de acuerdo con las lógicas de un colectivo fluido y distribuido, y además su usabilidad conecta con la de las aplicaciones con las que nos relacionamos cotidianamente. Así por ejemplo se pueden crear múltiples canales (a los que se identifica y enlaza escribiendo simplemente #canal), o se pueden desactivar las notificaciones en determinados horarios (sin necesidad de regulaciones legales a la francesa). El canal #random es uno de los que llegan por defecto y es su manera de canalizar todos los comentarios banales y offtopic (además de us integración de gifs y emojis) que forman parte del día a día de un equipo … pero que otras aplicaciones «más profesionales» simplemente expulsan al considerarlos «no productivos». Un capítulo aparte merecen los ‘bots’ o plugins, scripts automatizados que integran información externa o lanzan aplicaciones de terceros (desde Google Drive a Trello por poner algunos ejemplos; estas son las apps ofrecidas por Slack pero además es posible desarrollar de forma sencilla bots personalizados).

Cuando hablamos del Slack en realidad lo estamos tomando como el referente de un conjunto de aplicaciones que buscan el mismo objetivo y que están en pleno desarrollo. ¿Cuál es la principal limitación de Slack? que es un código propietario que puede limitar los tipos de despliegues e integraciones. Pero existen diversas alternativas de software libre como Rocket.chat  o MatterMost que ofrecen funcionalidades similares o incluso otras adicionales. A modo de ejemplo, gracias al código abierto Rocket.chat se integra con Telegram permitiendo la potencia del primero desde el interfaz simple del segundo. En EduCaaS hemos integrado Rocket.chat como nuestra solución de comunicación para equipos porque permite la lógica Slack a la vez que se puede personalizar y adaptar sin ningún tipo de límite.

El Foro Económico Mundial presentaba en su *The Future of Jobs*un análisis de las habilidades profesionales clave comparando su propuesta para 2015 con su prospectiva para 2020. «Coordinarse con otros» es la habilidad que más reducirá su relevancia pasando del segundo al quinto lugar. No es que desaparezca la necesidad de coordinación (más bien se incrementará al trabajar en más equipos, más diversos y flexibles) pero si la necesidad de una intervención consciente humana para lograrlo. Herramientas como Slack nos muestran porque esta habilidad perderá relevancia en los próximos años: la tecnología nos facilitará los procesos … siempre que usemos la tecnología adecuada del modo apropiado. Y por supuesto siempre que esa tecnología sea coherente con una cultura de equipo basada en la flexibilidad y en los procesos distribuidos.