Es sorprendente que en el creciente e intenso debate acerca de como la crisis del Covid-19 nos cambiará como sociedad, la educación permanece bastante al margen. Pareciese que los únicos problemas son de corto plazo y consisten en resolver la imposibilidad de acudir a las aulas durante unas semanas o meses y en como evaluar a los estudiantes por este periodo. En especial poco o casi nada se reflexiona sobre el futuro de las instituciones, como las universidades, que hasta ahora han mantenido en la práctica un monopolio formal sobre el aprendizaje de las personas.

Las evidencias, hipótesis y especulaciones. Pareciese que las instituciones educativas piensan que, como ha sucedido en otras crisis / transformaciones / revoluciones, todo volverá a la «normalidad», cuando en realidad posiblemente nunca regresemos a lo que solíamos llamar normalidad. Sin embargo diversos autores comienzan a poner sobre la mesa evidencias e hipótesis sobre cómo y porqué esta crisis global puede poner en cuestión muchos principios que parecían sólidos e inamovibles. Al final de este texto se recopilan y comentan brevemente varios artículos recientes que me parecen especialmente lúcidos, sugerentes y provocadores.

La crisis y la llegada de lo inesperado. Quizás lo que aún no había logrado la transformación social, tecnológica y económica de las últimas décadas con la educación, y en especial con sus instituciones, pueda lograrlo esta crisis de una forma abrupta. No parece que el futuro se aleje del que muchos predecían pero el sistema no quería ver; más bien se trata de una aceleración radical: lo que podíamos imaginar en un plazo de años sucederá en meses y lo que creíamos que sucedería en décadas probablemente sea real en pocos años. Al final, estas crisis puede entenderse como el final de la era de la inocencia: es muy probable que los que quieren aprender dejen de tener fe en el supuesto valor que las instituciones conceden a lo que ofrecen. Por el contrario, esas mismas personas empezarán a atreverse a poner su atención y decisiones en lo que realmente les aporte valor de la forma mas efectiva posible.

Una educación híbrida que sea flexible, eficiente, diversa y significativa para las personas. No creo que el futuro vaya (ni solo ni principalmente) acerca de sesiones sincrónicas por videoconferencia. Será una herramienta mas, útil si la usamos de forma inteligente, en un ecosistema flexible, personalizable y diversificado de aprendizaje.

Esta educación será híbrida, de modo que todo lo que podamos aprender de modo efectivo y flexible en formatos digitales lo aprenderemos de ese modo. Sin embargo, eso nos liberará tiempo para experiencias presenciales de aprendizaje colectivo, inmersivo y conectado con los retos de nuestra sociedad. Y esta educación no nos permitirá solo desarrollar conocimientos y habilidades para desempeñar funciones pre-establecidas (funciones, por otra parte, cada vez mas efímeras). De un modo aun más importante nos permitirá entender y tomar conciencia de nosotros mismos y del mundo en que vivimos; y, como parte de nuestro proceso de aprendizaje, descubrir nuestro propósito y construir y vivir la trayectoria para lograrlo. Fundamentalmente aprenderemos a aprender, a vivir plenamente y a ser ciudadanos comprometidos con nuestra sociedad y nuestro planeta. Si esa educación sucederá con o sin universidades es otra cuestión.

Por otra parte, durante siglos las instituciones educativas nos han homogeneizado reduciendo nuestro aprendizaje a lo que consideraba que todos deberíamos desarrollar, expulsando incluso a los que por no ser «normales» ponían en cuestión la validez del modelo. Ahora, ojalá, llega el momento de educar en y para la diversidad, de entender nuestros diferentes ritmos, motivaciones, y contextos y de crear sistemas que permitan responder y potenciar esa diversidad. Por último, aunque el aprendizaje a lo largo de toda la vida es uno de los temas de moda en los últimos años, las universidades siguen diseñando su oferta asumiendo que las personas siguen aprendiendo de forma concentrada durante 4 años y de forma marginal el resto de su existencia. La realidad es que una persona aprende, desaprende y re-aprende de forma continua y la universidad acompaña ese proceso solo en una mínima parte.

Cómo lograrlo. Deberemos repensar por completo los procesos de aprendizaje, para poder flexibilizarlos y adaptarlos a las necesidades reales de los que aprenden. Deberemos crear sistemas efectivos, humanos y algorítmicos, de acompañamiento a las personas para que puedan, en su proceso, encontrar su propósito y en ese camino vayan construyendo y reconstruyendo sus trayectorias de aprendizaje. Deberemos dar espacios y tiempos a experiencias «no académicas» de enorme valor formativo a la vez que deberemos «desacademizar» radicalmente la oferta educativa en la que nos centramos casi en exclusiva hoy en día. Deberemos aprender a crear, curar e integrar recursos de aprendizaje para dotar de sentido y valor al ecosistema que generemos. Deberemos desarrollar e incorporar herramientas y plataformas digitales sofisticadas para poder cumplir nuestras promesas de diversidad y flexibilidad de forma ágil, con la mejor experiencia y con costes razonables. Y ojalá queramos o debemos abrir y democratizar la educación una vez que aprendamos que hoy en día la calidad del aprendizaje no está asociada directamente a su coste (ni menos aún a su precio).

The Difference Between Emergency Remote Teaching and Online Learning, en EDUCAUSE Review. La educación en remoto de emergencia es solo un tipo entre los múltiples posibles en entornos digitales (online education), y posiblemente, por su propia urgencia, no el más relevante en situaciones normales: «effective online learning aims to be a learning community and supports learners not just instructionally but with co-curricular engagement and other social supports«. En esta situación de urgencia no es posible a) desarrollar el ecosistema de acompañamiento necesario; b) (re)diseñar adecuadamente los recursos, dinámicas y procesos; y c) un mínimo entrenamiento de los profesores. Además, el cambio abrupto y masivo implica que los apoyos de expertos internos (en caso de existir) están claramente desbordados.

Preparing for a Fall Without In-Person Classes, en Inside Higher Ed. Si la crisis continua se debería afrontar una mejor planeación, entrenamiento y diseño de la educación en remoto. Las expectativas serán ya muy superiores y el modelo de emergencia será muy probablemente totalmente insuficiente. Quizás, esto sea necesario aun en el caso de una resolución rápida de la crisis … si lo sucedido genera nuevas demandas de flexibilidad y eficiencia hacia la educación.

COVID-19 exposes America’s misplaced education values, and is Algebra really necessary?, de Michael B. Horn. ¿Volverán los estudiantes a los campus tras la crisis? si descubren que existen alternativas más eficaces y baratas probablemente una buena parte se lo replanteen. Pero además esta crisis puede poner en cuestión si las universidades realmente ofrecen la educación que se necesita o si los estudiantes reciben el acompañamiento y apoyos esenciales para las decisiones de las que depende su futuro.

What the Shift to Virtual Learning Could Mean for the Future of Higher Ed, en Harvard Business Review. Apuesta a que muy probablemente la crisis provoque una transformación del modelo educativo, y del modelo de negocio de las instituciones educativas. El elevado coste de la educación convencional presencial en universidades abre esa posibilidad en función de la respuesta que nos de este macro-experimento inesperado a 3 preguntas:

Do students really need a four-year residential experience?: comoditizar digitalmente todo lo que sea posible (como gran parte de las sesiones presenciales actuales) reservando las interacciones presenciales para procesos de alto valor. Como consecuencia nos encontraríamos con un modelo híbrido.

What improvements are required in IT infrastructure to make it more suitable for online education?: emerge una nueva brecha digital entre estudiantes que pueden o no contar con buen acceso y buenas herramientas digitales (laptops, telefonía móvil …). Por otra parte las instituciones necesitarán reforzar y ampliar sus propias infraestructuras (cloud, plataformas accesibles en movilidad, usos intensivos de la AI…) además del ecosistema de acompañamiento y apoyo al aprendizaje.

What training efforts are required for faculty and students to facilitate changes in mindsets and behaviors?: profesores y estudiantes precisan de entrenamiento en herramientas tecnológicas, pedagógicas y psicológicas (por ejemplo para gestionar los problemas del multi-tasking mucho más fuerte en entornos digitales).

The Coronavirus: Is This Higher Education’s Black Swan Event?, en Forbes. Esta crisis puede ser devastadora en términos financieros para las universidades y como consecuencia forzar un cambio profundo. En primer lugar, las universidades están perdiendo los ingresos durante meses por diversos servicios no educativos (alimentación, aparcamiento, transporte …). Segundo el paso urgente a una educación remota supone un sobre-coste que sin embargo es probable que de lugar a una percepción de menor calidad por parte de los estudiantes. Por el contrario, los costes variables en las universidades suelen ser bajos por lo que esta crisis no supondrá casi ningún tipo de ahorro.

Post Corona: Higher Ed, de Scott Galloway. No se trata de un cambio sobre lo que ya estaba sucediendo, «solo» de una aceleración del futuro. Identifica algunas patologías y riesgos propios de nuestro sistema educativo (al menos hasta que llegó esta crisis): crecimiento acelerado del coste de la educación (y del endeudamiento de los egresados); competencia creciente de startups educativas; la pérdida de valor aportado por los campus y sus infraestructuras físicas (que siguen siendo una parte muy relevante de los costes fijos); una sociedad que demanda de modo creciente aprendizaje a lo largo de toda la vida mientras que las universidades siguen concentrando sus esfuerzos en jóvenes durante un periodo de 4 años de su vida; y universidades enfocadas en desarrollar habilidades profesionales (para profesiones que los estudiantes eligen en el inicio de sus estudios y que posiblemente ya no existan como tales cuando se gradúen) cuando cada vez más las personas necesitan y buscan encontrar un sentido a su vida y las herramientas para lograrlo.