Trato de contestar a esta pregunta en Ciudades enredadas, Los mitos de la innovación urbana. Para ello utilizó un post en Where (Five Innovation Myths Applied to Urbanism), donde trasladan al ámbito urbano los errores en los que caen las
empresas cuando intentan transformarse en organizaciones innovadoras y que identifica Dev Patnaik en Business Week (Five Common Mistakes in Innovation):
Como ya discutía hace un tiempo es
paradójico que las empresas hayan prestado hasta el momento más
atención que las ciudades a la aplicación de formas de gobierno basadas
en los paradigmas de la innovación abierta y las organizaciones 2.0.
Esto es así a pesar de que las corporaciones podrían ser gobernadas más
fácilmente con las herramientas del “poder duro” (basado en reglas e
incentivos), lo que demuestra que “incluso en el mundo de la
empresa, el poder duro muestra evidentes limitaciones, de modo que las
estrategias de gobierno basadas en el “poder blando” (la creación de
contextos y el empoderamiento de los trabajadores o de los usuarios)
pueden aportar mayor valor añadido”.Pero si esta revolución
se está viviendo en el mundo de la empresa, ¿qué sucede con las
ciudades? Las ciudades pueden ser entendidas también como
organizaciones en las que, además, el poder duro es mucho más limitado
en su alcance y el poder blando aparece como la forma básica y
necesaria de un gobierno difuso pero extenso. Además, los últimos años
la transformación de nuestras ciudades en centros de innovación y
creatividad se ha colocado como una de las máximas prioridades de la
agenda política. A pesar de estas intenciones, las ciudades siguen muy
por detrás de las empresas en la ruta de este cambio de paradigma.
Estos serían los cinco mitos (analizados en detalle aquí):
- Excesiva dependencia de los grandes proyectos
(proyectos mediáticos o “sexy”). - Fascinación malsana por los líderes carismáticos.
- Aplicación errónea de los métodos y proyectos de otras ciudades.
- Entrar en un círculo vicioso de auto-recriminación.
- Resignarse a que los cambios sean sólo superficiales.